Qué no decir ni hacer en tu último día de trabajo

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En el mercado laboral actual, donde cada vez hay más rotaciones y los empleos son más temporales, afrontar el último día de trabajo es algo muy frecuente. Una jornada delicada en la que hay que evitar estas conductas.

Es fácil encontrar consejos para afrontar una entrevista de trabajo, artículos sobre qué hacer si nos ofrecen un empleo e incluso guías sobre cómo actuar en nuestro primer día de trabajo. Pero, ¿qué hay del último? Quien más quien menos ha tenido que afrontar esa jornada y, según las circunstancias, puede ser un trámite complejo de gestionar.

Ya sea porque tú mismo has decidido abandonar la empresa, pero sobre todo si has sido despedido, el último día de trabajo es una fecha delicada, en la que puede haber incluso cierta tensión, y por tanto conviene evitar ciertas actitudes y comentarios.

Expertos y consultores en gestión y captación de talento coinciden en señalar que es un momento donde el empleado debe hacer gala de la inteligencia emocional. Por frustrado o triste que se sienta, tiene que controlar sus impulsos y no expresar cualquier cosa que se le pase por la cabeza.

Aunque crea que es “libre” y que ya no le vincula nada a la empresa, la última impresión que deje en el lugar de trabajo dejará huella y esta puede repercutir, para bien o para mal, en el futuro de ese profesional. Y es que la vida da mil vueltas, y nunca se sabe si el ex-jefe puede ser un cliente en el futuro o ese profesional que se va acabará volviendo a la compañía.

Por eso, si quieres afrontar debidamente tu última jornada laboral, ten en cuenta esto:

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Cuida tu marca personal

Aunque abandones una empresa, tu marca personal te acompañará allá donde vayas. Si te marchas soltando improperios o diciendo aquello que nunca expresaste siendo empleado, estarás perjudicándola. Dejarás una huella negativa que te cerrará puertas en el futuro, tanto en la empresa que abandonas como en otras del sector. No dejes que una mala despedida arruine tus referencias o dé una mala impresión a tus contactos, que de una manera u otra sabrán cómo actuaste.

Piensa antes de hablar

Soltar perlas como “ahí os quedáis”, “sin mí esto no funcionará” o “ya no tendré que aguantar tus tonterías” probablemente sea tentador para más de uno antes de dejar su trabajo, pero a la larga se alegrará de no haberlo hecho. Antes de decir algo de este tipo muérdete la lengua y consuélate pensado que no volverás a ver en un iempo a ese compañero que no soportabas. El trabajo al que decidas irte y cualquier otro que consigas más adelante pueden depender de las referencias que tus exjefes o excompañeros den sobre ti.

Volver es posible

Si abandonas una organización no significa que no puedas volver. Lejos de ser un paso atrás, puedes constituir una nueva forma de crecer profesional, desempeñando más adelante otras tareas o a través de un vínculo profesional distinto, por proyectos o en la distancia. En el mercado laboral actual esto será cada vez más habitual, así que tengo también presente en tu último día de trabajo.

Vía | Expansión

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