¿Qué ha pasado con el ahorro de los años 70?

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Ahorrar es un desvelo que no solo atañe a las familias, sino que también las empresas hacen cuentas a fin de mes y se devanan los sesos para tratar de atajar el gasto.

De hecho, la crisis económica, que no ha acabado de amainar del todo, nos ha grabado a fuego el dichoso verbo y nos ha convertido en siervos de su causa. Así, hay que aprender cómo eludir ciertos gastos, para mantener a flote nuestro negocio y sueño empresarial.

Lo cierto es que parece que hemos desaprendido a hacerlo o quizás, en el trayecto, se nos ha engrosado el nivel de gastos. No en vano, la renta familiar disponible, esa que se destina al ahorro, descendió una media de 3,09 puntos entre 1980 y 1988 con respecto al período 1966/1979, según informan en el Blog Coinc.

De hecho, nuestro dinero empezó a recibir demasiadas tentaciones. En este sentido, según recoge un cuaderno de estudios sociales de la época disponible en Google, las familias en 1958 gastaban el 55,3% de su presupuesto en alimentación, mientras que en 1974 solo invertían el 33%

¿El restante se lo ahorraban? No, lo empleaban en parcelas hasta ese momento desconocidas como cultura, vacaciones o enseñanza. Y, por supuesto, en nuevos cachivaches para el hogar.

¿A qué se debe este descenso?

Aunque también debemos achacar esta merma a la introducción de nuevos impuestos como el IVA, a cuya presencia empezamos habituarnos a partir de 1986, además de un nuevo régimen tributario. En definitiva, nuestros ahorros empezaron a lidiar con los impuestos y como saldo obtuvimos unas cuentas de ahorro menos vigorosas.

¿Y qué ha pasado en el último lustro? Pues la vivienda, los viajes a todo trapo y una pasión por los aparatos electrónicos como teléfonos inteligentes, Smart TV, tabletas o wereables nos han transportado a lindes peligrosas de consumismo que, por supuesto, han repercutido en nuestros ahorros. En definitiva, nuestras supuestas necesidades han crecido como la espuma.

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De hecho, toda esta situación puede extrapolarse a las empresas, donde solemos repetir los mismos errores y aciertos de los que podemos vanagloriarnos o arrepentirnos hasta la náusea en nuestros hogares.

Algunos consejos para ahorrar

1. En este sentido, tanto en casa como en la oficina encontramos rastro de los gastos hormiga. Es decir, esas pequeñas cantidades que sumadas suponen todo un capital que innecesariamente hemos derrochado: pilas que no se emplean,comisiones bancarias evitables, adquisición de periódicos que no se leen… Lo cierto es que están por todas partes y se esconden demasiado bien.

2. Si las marcas blancas son buenas para tu familia, ¿por qué no van a serlo para tu negocio? Por supuesto, no siempre es necesario tirar de modelo puntero para conseguir el mayor rendimiento en la empresa. Así, hace unos meses el nuevo gobierno valenciano pretendía adquirir teléfonos iPhone 6 para todos los miembros de las Cortes Generales, pero ¿acaso no se podía realizar la misma función con modelos más baratos? Pues sí. Por lo tanto, recularon en su determinación.

3. También la flexibilidad del trabajador y la opción del teletrabajo pueden ayudarte a mejorar tus cuentas. En este sentido, se estima que los empleados resultan más productivos si su horario es flexible e incluso si se les ofrece la posibilidad de teletrabajar.

¿No te parece esa la mejor manera de ahorrar? No sabemos si volveremos a la puntuación de ahorro de la década de los 70 e incluso de los 80, pero a veces todo es cuestión de imaginación y, por supuesto, de empeño. Con suerte, los buenos tiempos volverán.

Un artículo publicado en Muy Pymes

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