¿Puede el periodismo resucitar, cual ave fénix, de sus cenizas en la era Trump?

tecnologia
banner-vallebro

El sorprendente resultado de las elecciones celebradas hace un par de meses al otro charco, y también las “fake news” que han hecho posible la llegada del controvertido Donald Trump a la Casa Blanca, han puesto el periodismo a los pies de los caballos.

Está claro que el periodismo no pasa por su mejor momento, pero ¿cómo puede resucitar de las cenizas a las que lo han reducido inevitablemente las “fake news”? ¿Será capaz de reinventarse el maltrecho periodismo? Sobre estas y otras cuestiones han debatido esta tarde en el marco de la conferencia DLD cuatro estandartes de la actual industria periodística: Ludwig Siegele (The Economist), Kara Swisher (ReCode), Jochen Wegner (Die Zeit) y Jeff Jarvis (CUNY / Buzzmachine).

Desde el punto de vista de Jarvis, las factorías de “fake news” han utilizado y están utilizando las redes sociales en su propio beneficio porque los medios tradicionales así se lo han permitido. Los medios “mainstream” emplean los social media única y exclusivamente para generar tráfico para su propia oferta de contenidos. Y están dejando que los medios “mentirosos”, mucho más avispados, les tomen la delantera en la Web Social.

Aun así, y pese a que del comatoso estado del periodismo en la era Trump tienen la culpa los propios periodistas, no todos lo han hecho y lo están haciendo mal, advierte, por su parte, Swisher. Durante la última campaña electoral al otro lado del charco The Washington Post realizó, por ejemplo, un magnífico trabajo periodístico, recalca la periodista de ReCode.

Lo que ha sucedido allende los mares, el triunfo de Trump en las urnas aupado por las “fake news”, es un fenómeno que podría repetirse en otros rincones del planeta, en Alemania, sin ir más lejos, que celebra comicios generales el próximo mes de septiembre.

¿Qué deben hacer los periodistas ante esta amenaza? Wegner cree que la respuesta a esta pregunta pasa en gran medida por un periodismo más pausado. A juicio de Wegner, los periodistas deben tomarse la molestia de investigar pormenorizadamente aquello sobre lo que escriben y no precipitarse a la hora de publicar.

teletrabajoy-negocios

Siegele cree, por su parte, que hay países más amenazados que otros por las “fake news”. El periodista de The Economist está convencido de que Francia y Alemania no estarán a la merced de las “fake news”, o al menos no tanto como lo estuvieron en su día Reino Unido y Estados Unidos con el referéndum sobre el Brexit y las elecciones presidenciales respectivamente.

En estos dos últimos países los ciudadanos acudieron a las urnas huérfanos en gran parte de reflexión y la reflexión es algo que deben procurarles, como siempre lo han hecho, los periodistas, dice Swisher.

¿Hace falta la figura del “gatekeeper” para parar los pies a las “fake news”? Probablemente sí, pero lo cierto es que “esta figura ya no existe, las noticias fluyen libremente sin que haya ningún ‘gatekeeper’ cortándoles el paso”, dice Jarvis.

“Vivimos en un mundo dirigido por las emociones”, añade Jarvis. Y la emoción que más pegada tiene entre los ciudadanos en los tiempos que corren es el miedo, el mismo que explotan con fruición las omnipresentes “fake news”.

Un artículo publicado en Marketing Directo

innovacion-en-tecnologia

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *