Insólito pero cierto: Un 78% de los consumidores online ha comprado alguna vez ebrio

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Llega el viernes por la noche, tras una dura y larga semana, y para muchos es el momento de salir por la noche, soltarse la melena, divertirse y beber con más o menos moderación. Cuando la moderación ha sido poca, llegan las consecuencias: la resaca, el dolor de cabeza, la vergüenza ante el numerito que (según te han contado) montaste la madrugada anterior o la inquietud al descubrir que le mandaste un mensaje de amor a tu ex. Y ahora resulta que a la lista de efectos secundarios de una noche loca hay que sumarle un nuevo temor: haber vaciado la cuenta bancaria a golpe de clic al llegar a casa.

Comprar bajo los efectos del alcohol es algo mucho más habitual de lo que uno podría pensar

Porque resulta que comprar bajo los efectos del alcohol es algo mucho más habitual de lo que uno podría pensar, y, de hecho, el valor medio de un pedido un viernes por la noche es un 30% superior al que podría haber un lunes, y después de la 1 de la madrugada, hasta un 40% superior. Y con las tiendas online abiertas 24 horas, esto puede ser toda una amenaza para algunos bolsillos.

Bien es cierto que ese boom comprador puede deberse solo a coincidencia o al entusiasmo y el buen humor propios del fin de semana, pero en Racked asumen que lo que diferencia una noche de viernes de una noche de lunes es que es mucho más probable que uno haya bebido. En todo caso, se pusieron en contacto con la web online Lyst, cuyos datos dejaron muy claro que se compra más un sábado de madrugada que un martes, o el tipo de compras que los consumidores realizan a esas horas intempestivas: lenceria y zapatos de tacón tan caros que uno no se atrevería a comprarlos a la luz del día.

La zona de peligro la sitúa tras la una de la madrugada del sábado, aunque ya vimos que el pedido medio a medianoche del viernes ya era un 30% superior. A las dos de la madrugada se da un pico de gasto medio, que es un 48% superior al de un lunes por la noche. En el caso de la lencería, el gasto medio se incrementa un 140%, pasando de 126 dólares a 308.

Además, los viernes por la noche se compran muchos más zapatos (las ventas se doblan respecto a un lunes por la noche) y de vestidos (tras medianoche, se venden un 320% más de vestidos en viernes -ya sábado- que en lunes). Habría que ver cuantas de esas compras se cancelan a la mañana siguiente.

Aunque parezca insólito, lo cierto es que un 78% de los compradores online ha hecho alguna compra ebrio

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No es este el único estudio que revela que comprar estando “piripi” está a la orden del día, y según datos de Finder reseñados en Quartz tres cuartos de los consumidores ya ha comprado estando bebido en alguna ocasión. Algo que no es tan sorprendente si tenemos en cuenta que el alcohol puede disminuir todas las inhibiciones, incluso las económicas.

¿Y qué es lo que compramos cuando estamos borrachos? Sobre todo ropa y zapatos (el 10% de las mujeres y el 8% de los hombres), pero también participamos en páginas de apuestas (8%, que sube hasta el 12% en el caso de los hombres), compramos cigarrillos (8%), películas y DVDs (5%), aparatos electrónicos (4%), narcóticos (4%) o música (4%).

Como explican desde Finder, “Cuando la gente empieza a beber, pierde en parte su capacidad de raciocinio y suele decantarse por ítems que le hacen sentir bien. Gastar en ropa o zapatos es a menudo un capricho y no una necesidad, y cedemos a las tentaciones más fácilmente después de unas copas”.

Además, por regla general, los hombres son mucho más dados a comprar bajo los efectos del alcohol y a excederse en dichas compras. Los primeros hacen cuatro veces más compras espontáneas bebidos que las segundas, y su gasto medio por pedido es de 314 dólares, frente a los 67 dólares de las mujeres.

Un artículo publicado en Puro Marketing

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