El difícil y bello arte de informar: Periodistas, la profesión que construye el futuro

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“El periodismo es el mejor oficio del mundo”. Con estas palabras definía la profesión el gran maestro Gabriel García Márquez. Este 24 de enero tomamos prestada la célebre cita para festejar San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.

Si acudimos a una definición académica, el periodismo se entiende como un conjunto de actividades relacionadas con la recogida, elaboración y difusión de información que tiene algún interés para ser transmitida a un público. Pero el periodismo es mucho más que eso.

En un mundo en el que tendemos hacia la polarización de esos extremos que en ningún caso son buenos, se requiere de información veraz, contrastada y que aporte un conocimiento a las personas para que puedan tomar decisiones de forma libre.

Precisamente por esto el periodismo ha sido calificado históricamente como el cuarto poder. Siempre y cuando el resto de poderes le dejen actuar como tal y no lo sometan a sus intereses. Algo difícil de lograr ya que no corren buenos tiempos para el ejercicio de esta profesión.

La libertad de prensa

Cuando hablamos de libertad de prensa nos referimos a la existencia de una serie de garantías a través de las que los ciudadanos tienen el derecho de organizarse para la edición de los medios de comunicación.

Esto implica que los contenidos no se encuentren controlados, censurados ni manipulados por los poderes del Estado. Una concepción a la que sumamos que toda persona pueda publicar libremente sus ideas sin que exista una censura previa.

Un derecho fundamental que en los últimos tiempos se está viendo vapuleado y sobre el que en este día queremos poner el foco.

El ejemplo más reciente lo encontramos en el presidente electo de los Estados Unidos: Donald Trump. Pocos días antes de su investidura protagonizaba una rueda de prensa en la que dejaba claro que su relación con los medios no iba a ser precisamente fluida.

Ejemplos de esto fue su negación al turno de preguntas a medios como la CNN o BuzzFeed por la publicación de unos informes de los servicios de inteligencia estadounidenses en los que relacionaba su campaña electoral con el ciberespionaje ruso.

Ya como presidente y en su visita a la sede de la CIA como acto de reconciliación, no dudó en referirse a los periodistas como “los seres humanos más deshonestos de la tierra”. El origen de sus nefastas declaraciones reside en las comparaciones efectuadas por los medios de comunicación sobre el número de asistentes a su toma de poder y la reportada por la de Barack Obama.

La Administración Trump no va a ponérselo nada fácil a la prensa. Ya conocimos la noticia del traslado de la histórica ubicación de la sala donde se celebran las ruedas de prensa en la Casa Blanca a un espacio más reducido. El objetivo del presidente aplicar su propio filtro sobre los medios que él considera honestos.

Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca, declaraba después de la investidura que Trump va a hacer que la prensa “rinda cuentas”, puesto que “el pueblo estadounidense se merece algo mejor”. Una amenaza en toda regla sobre la que no dio opción a réplica los periodistas presentes.

La libertad de prensa en el mundo

La actitud de Donald Trump con los medios de comunicación resulta, cuanto menos, preocupante. Estamos hablando del presidente electo de la primera potencia del mundo adalid de la libertad.

Si esto está sucediendo en Estados Unidos, ¿qué fotografía nos ofrece el resto del mundo? De acuerdo al informe publicado en abril de 2016 por Reporteros Sin Fronteras, deja claro que existe un clima de miedo generalizado y de tensiones que deriva en una creciente influencia de los Estados e intereses privados en los medios de comunicación.

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En el ranking elaborado por Reporteros Sin Fronteras vemos que son tres países nórdicos los que lideran el listado de naciones en las que se goza de una mayor libertad de prensa. Hablamos de Finlandia, Países Bajos y Noruega.

A la cola, obteniendo una puntuación de 0, aparecen los nombres de Sudán, Vietnam, China, Siria, Turkmenistán, Corea del Norte y, cerrando la triste clasificación, Eritrea.

España ocupa el puesto 34 (de 180) lo que supone el descenso de una posición en relación a 2015. El motivo lo encontramos en los cambios legislativos denunciados por la Sección Española de Reporteros Sin Fronteras que considera que la aprobación de ciertas regulaciones ha supuesto un duro revés para las libertadas.

No estamos refiriendo a la Ley de Seguridad Ciudadana (popularmente conocida como “Ley Mordaza”), la modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y la reforma de Ley orgánica del Poder Judicial, bajo la que se amparaba la justicia universal.

El análisis por regiones nos deja un panorama desolador: en África los periodistas son acosados y blanco de los distintos grupos terroristas además de sufrir las consecuencias de los conflictos armados y las crisis electorales.

En Oriente Medio y el Magreb los reporteros son las víctimas de las estrategias del terror mientras que en la zona de Suramérica el periodismo está caracterizado por la censura. No corren mejor suerte los profesionales de la información en Asia donde se ha registrado un deterioro significativo o estancamiento relativo de la situación de la libertad de prensa.

En el caso del viejo continente, el proteccionismo ante los demonios tanto propios como ajenos de cada nación están polarizando unas sociedades que confían menos en el cada vez más denostado cuarto poder.

¿Cuál es el futuro del periodismo?

Con la fotografía realizada a lo largo de estas líneas resulta temeroso efectuar algún tipo de pronóstico. Estamos ante una de las profesiones más necesarias como garantía de los derechos y la democracia. Precisamente por eso todos intentan manipularla y, si no pueden conseguirlo, destruirla.

Las nuevas tecnologías están contribuyendo a lo que se ha denominado como “periodismo ciudadano”. Gracias a la expansión de internet, el desarrollo de nuevos y mejorados dispositivos móviles y la multiplicación de canales con las redes sociales como bandera, cada vez resulta más complicado para aquellos a los que no interesa que la verdad salga a la luz.

Las sociedades evolucionan y el periodismo lo hace con ellas. Vivimos inmersos en un mundo globalizado y conectado pero esto no se está traduciendo en mejoras significativas para el ejercicio de la profesión.

A pesar de todo el periodismo sigue presente. Desde los formatos más tradicionales hasta las últimas informaciones digitalizadas los periodistas se abren camino. Y no es una tarea fácil.

Con el 2017 dando sus primero pasos, las cifras ofrecidas por Reporteros Sin Fronteras dejan claro que tampoco este va a ser un año fácil para el periodismo. El barómetro ofrecido por la organización reporta el asesinato de un periodista y un colaborador en Afganistán, 175 profesionales de la información encarcelados, 159 internautas se encuentran en prisión y 12 colaboradores entre rejas por el simple hecho de querer informar.

Estos datos, lejos de amedrentarnos, tienen que servir para sacar fuerzas de flaqueza y defender el periodismo y su libre ejercicio fuera del control de cualquier tipo de poder estatal o privado. Al fin y al cabo nunca han corrido buenos tiempos para la que recuerden, es la profesión más bonita del mundo.

Un artículo publicado en Marketing Directo

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