Desmontando el mito del ebook

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Cuando empezamos nuestro blog sobre el sector editorial hace ya más de un año, os advertimos que la anunciada muerte del libro impreso no sería inmediata. De hecho, esa Feria de Frankfurt de 2009 en la que se vaticinó el desastre ha quedado hoy en entredicho debido a la fuerza del libro tradicional, que resurge de sus cenizas, y al paulatino ascenso del digital, reconvertido en el complemento perfecto del papel.

2017 no va a ser el año en el que las ventas de libros electrónicos superen a las del papel. Al menos, de momento. Las previsiones de los primeros años de empuje digital estaban muy por encima de la realidad a la que se enfrenta el sector.

El año 2015 tampoco fue bueno para el ebook. De hecho, las ventas se ralentizaron. Por su parte, los libros siguen aumentando su producción, y es que de cada 100 títulos publicados, 75 son físicos y 22 son digitales. Y es que, los españoles, sujetos como en otros ámbitos a la tradición, seguimos atados al papel. A este respecto, seis de cada diez lectores confiesan su fidelidad al libro tradicional, aunque hay que reconocer que el hábito de lectura en formatos electrónicos va en aumento, multiplicándose por tres su uso, aunque a un ritmo mucho menor del esperado: su facturación ronda los 110 millones de euros, muy por debajo de la del papel.

Si a esto le sumamos que sólo 3 de cada 10 españoles reconoce ser lector habitual, la situación del sector editorial se torna del todo complicada en nuestro país, donde aún se venden más de 400.000 libros al día. Todo cambio asusta, y no es para menos. La irrupción de Internet en la sociedad ha supuesto todo un galimatías al que deben enfrentarse todas las industrias.

También las editoriales están haciendo un gran esfuerzo por sumarse a esta tendencia digital. De hecho, el 72,5% de ellas, según el informe Liber 2015, publica eBooks, aunque sólo un 12,6% ofrece su catálogo al completo en formato electrónico.

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Mientras que el papel soporta un impuesto reducido del 4%, el digital tiene que tributar al 21%, algo que ha elevado la queja entre el gremio y los propios lectores y ha llevado a Bruselas a replantearse esta decisión.

El libro digital se ha convertido en el complemento perfecto del papel, por lo que, de momento, parece difícil que el ebook pueda mejorar sus resultados y abandonar definitivamente el estancamiento al que se enfrentó en 2015 con respecto al repunte de su homólogo físico.

Un artículo escrito por Rafael Morán Bernaldo de Quirós

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